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Antes de empezar, tengo que decir que yo siempre he sido del grupo de personas que viajan SIN seguro. Escocia, Polonia, México o incluso Rusia. Daba igual dónde fuera... siempre, confiaba en la suerte. Supongo que era joven y como dice mi amiga Vane "un poco inconsciente".

Aunque lo cierto es que nunca tuve ningún problema, hace unos años algo cambió en mi. No solo porque "me hago mayor", aunque también.

Influyó bastante que ahora (además de en este proyecto), trabajo para una agencia de viajes online. Eso me hace encontrarme más a menudo de lo que me gustaría con casos en los que tener un buen seguro, te salva el viaje. Porque es cierto que en un 95% de los casos no pasa nada. Pero cuando pasa... puede arruinarte las vacaciones.

Trabajando en una agencia, lo ves tan de cerca... que te da qué pensar.

Así que hará un par de años, Alex y yo empezamos a contratar seguro también siempre que salimos de España. Aunque vayamos a la vuelta de la esquina.

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Contemplando las montañas nevadas de Auiguilles Rouges
Yo en el Lac Blanc (Chamonix), tranquila porque llevaba mi seguro de viaje. Foto de @vivirnoescaro (Todos los derechos reservados)

Como sabes, nuestro seguro es Iati. Habíamos oído muy buenas críticas de ellos, así que nos leímos sus coberturas y decidimos probar. Iati tiene además una modalidad de seguro para viajeros de larga duración, lo cuál nos encajaba a la perfección con nuestro plan de vivir viajando de forma permanente durante largas temporadas. Las dos primeras veces que salimos, no lo tuvimos que usar. La tercera sí, y de eso vengo a hablarte en este artículo.

Si nos sigues en Instagram, quizá ya lo sabes: Alex tiene el ácido úrico alto y en plenos Alpes Franceses, le dio un ataque de gota que nos tuvo parados más de una semana en un área de autocaravanas porque le dolía mucho el pie, no podía conducir y... ¡Tachán! Yo no tengo carnet. Vivir en una furgoneta sin carnet de conducir: "pa matarme", sí.

El caso es que como le pasa muy de higos a brevas, cuando fue a echar mano de las pastillas que toma en España, descubrió que estaban caducadas. Colchicina se llama el medicamento, y como es fuerte, solo se vende con receta.

Alex estaba ya con un dolor que rabiaba y la farmacia cerraba en una hora, así que aprovechando que teníamos cobertura 24h, llamamos corriendo a Iati Seguros a ver si nos podían ayudar.

La solución fue súper rápida. Tras contarles el problema por teléfono, la telefonista de Iati nos dió a elegir entre visita a un médico presencial o una consulta médica online. Como Alex no se podía mover, optamos por la segunda.

En 20 minutos le estaba llamando un médico, que tras atenderle amablemente, enseguida le recetó lo que necesitaba. La receta se la envió por correo electrónico y en el formato e idioma francés, para que pudiéramos imprimirla y llevarla a una farmacia. Todo muy, muy rápido.

Me acerqué a la farmacia con el email de la receta y la farmacéutica súper amable, la imprimió ella misma y nos entregó el medicamento al momento.

Es cierto que no fue algo grave, pero cuando estás en una situación así, agradeces que te lo pongan fácil. La verdad es que fue un proceso súper ágil y nos sirvió para darnos cuenta de que los seguros de viaje realmente funcionan.

Ahora, igual que hablamos de lo bueno, tenemos que mencionar también la letra pequeña: como todos los seguros de viaje de estas características, las enfermedades crónicas o pre-existentes NO están cubiertas. Bueno, miento. En Iati Seguros pese a ser una enfermedad pre-existente, nos informaron de que nos podían dar cobertura únicamente para las primeras 24h como atención de urgencia (como en este caso), pero que si necesitábamos más asistencia relacionada con el mismo suceso, no podrían cubrirnos más allá de las primeras 24h. Preguntamos qué ocurriría en caso de urgencia grave por enfermedad pre-existente, y nos comentaron que en ese caso se valoraría la gravedad y en caso de ser necesario, usan esas 24h para estabilizar y repatriar al paciente para que pueda ser atendido en España.

Es una cláusula que tienen todos los seguros de precio similar. ¿Malo? Sí y no. Cuando contratas un seguro, tienes que ser consciente de que estás contratando una serie de coberturas concretas y que siempre va a ver unos límites, claro. No pretendas pagar lo mínimo y que te cubra todas las causas del mundo mundial... Porque seamos claros: una compañía de seguros no es una ONG, ni tiene que serlo. Es un negocio, que tiene que salir rentable. Pero también es un servicio, que por un precio mínimo, te permite viajar tranquilo sabiendo que ante muuuuchos imprevistos, estarás cubierto.

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Descuento al contratar un seguro de viaje
Foto de Pixabay

Por eso, te recomendamos consultar las coberturas completas antes de contratar y así poder elegir el seguro que mejor se adapte a lo que necesitas. En Iati Seguros tienen muchos tipos de coberturas distintas, en función de la póliza que escojas. En su web puedes encontrar tanto el resumen de coberturas como un enlace al PDF donde se detallan las cláusulas al completo, para que no haya trampa ni cartón, y sepas desde el minuto de la contratación lo que te cubre y lo que no.

Para ser 100% transparentes, te comentamos que aunque esta NO es una publicación pagada, sí colaboramos con Iati en forma de Marketing de Afiliación. ¿Esto qué significa? Que si contratas un seguro con Iati a través de nuestro enlace, tú recibes un 5% de descuento en tu seguro, y nosotros recibimos una pequeña comisión, que nos ayuda a seguir adelante con este blog.

Aún así, ten claro que la experiencia que te hemos contado aquí es 100% real. Si tuviéramos alguna queja con el servicio recomendado, dejaríamos de recomendarlo.

¡Cuéntanos! ¿Viajas con seguro o eres un optimista nato? Ambas cosas no son incompatibles... Lo hagas como lo hagas, te deseamos toda la suerte del mundo en tus viajes.

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